-Vuelve!
Y con un gesto de la mano, Iluvë le hizo a aparecer de nuevo.
-Dinos que quieres, pues yo he sido amable, si no lo hubiese sido, no te habría expulsado de mi trono, sino de mi ciudad.
En siete horas la gloria de cada árbol alcanzaba su plenitud y menguaba otra vez en nada; y cada cual despertaba una vez más a la vida una hora antes de que el otro dejara de brillar.
Iluvë, Señor de Oësterd
Silpion, Webmaster de El Anillo de Poder